La pinta en la oficina si importa

Leyla Hauva y Bernardita Braun

Un ingeniero no se viste igual que un arquitecto; un diseñador gráfico no necesita la formalidad de un abogado; no es lo mismo levantarse para visitar una obra en construcción que tener que ir a hacer clases a un colegio.

Pero aunque cada profesión tiene sus cánones, no da lo mismo cómo ir presentado/a a la oficina. Mal que mal, donde más horas nos pasamos es en el trabajo y nuestra vestimenta delata parte importante de lo que somos.

La diseñadora Magdalena Elton, socia de la empresa de asesoría de imagen Versatina, destaca la importancia de tomarse el tiempo para conocerse a sí mismo y cómo algunos cambios, aunque sean mínimos, pueden lograr muy buenos resultados que “podrán transformarse en una ayuda al desempeño profesional”.

La asesora de imagen Josette Grand enfatiza la apertura que ha habido en la manera en que ambos géneros se visten para ir a la oficina. “Los hombres no se conforman con un traje común y silvestre, porque se han puesto pretenciosos y son pocos los que dejan al azar el tema. Las mujeres han dejado ¡por fin! el clásico traje de chaqueta y pantalón o pollera del mismo color y se han puesto más audaces; se están atreviendo más con el color y la combinación”.

De la Corte a la sala de clases

Francisco Espinoza, abogado corporativo y jefe del Estudio de abogados Allende y Cía., comenta: “La imagen está estigmatizada de acuerdo a la profesión y a mí me identifican como abogado por la manera en cómo me visto, sin haber abierto la boca”.

Si bien afirma que en el área de las leyes la corbata no es un imperativo, todo dependerá de lo que pautee la agenda. “Si tengo que alegar en la Corte Suprema, voy muy elegante, como forma de respeto a la contraparte y a la institución”.

Y para él, elegancia no es sinónimo de una marca cara, sino que de una buena elección. “La clave está en verse bien vestido, pero discreto. Destacar sin llamar la atención. Por eso yo potencio mi imagen con trajes a la medida, un buen nudo de corbata, zapatos bien lustrados”.

Por su cargo como subdirector internacional de Pro Chile, Carlos Honorato debe usar traje y corbata a diario. “Desde hace dos años me tocó volver a vestirme más formal y le he buscado el lado entretenido y moderno con corbatas diferentes y colleras de colores. Al final, formal o informal, uno siempre puede encontrar su estilo, pero siempre transmitiendo una imagen seria y profesional”.

Carolina Carrasco, abogado y fiscal de una empresa multinacional, destaca la preponderancia de la imagen a la hora de trabajar. “Es demasiado importante porque al final del día uno es embajador de la empresa para la cual trabajas y siempre tienes que proyectar profesionalismo”. Original para elegir sus looks , no teme usar jeans rectos y oscuros los viernes, siempre y cuando no tenga una reunión. Sabe que su apariencia difiere de la de muchas abogadas, más serias y convencionales, pero tiene clarísimo que para ella no hay restricciones a la hora de vestirse. “Tú puedes usar todo, siempre y cuando respetes el rol que tú tienes dentro de una empresa”.

Y en ese sentido, la profesora Manuela Guerrero coincide abiertamente. “Por mi trabajo, siempre ando con delantal, lo que no significa que no me preocupe de mi imagen. Por el contrario, creo que es importantísima, no sólo por uno mismo, sino que porque representamos a un colegio, a una comunidad y, lo más importante, somos un referente para nuestras alumnas”. Eso sí, también es importante la comodidad.

Lo mismo sucede con otras carreras, cuyo campo laboral se desarrolla en exteriores y el look , relajado o más formal, dependerá del contexto de cada día.

El arquitecto de 4|MA Munizaga Aigneren Arquitectos Diego Aigneren reconoce que en su profesión manejan el concepto de la estética, pero también el de la funcionalidad, y por lo mismo, “hay quienes se visten con traje y corbata en el día a día, como un gran profesor y amigo que se pasea por Santiago (Federico Sánchez), mientras que otros se visten con un look más informal, como de fin de semana. Esta es una profesión que te da libertades”, aclara.

Claro que no se mueven por la ciudad llevando permanentemente los clásicos Cat. Su agenda es tan variada, que no pueden tener todo planificado. Escipión Munizaga, socio de la misma oficina de arquitectura, cuenta que “en cada obra tenemos zapatos y elementos de seguridad que quedan ahí porque muchas veces tienes que ir a la obra sin tenerlo previsto”.

Tips: el look para la oficina

Tacos : Ayudan a estilizar y hacen lucir mejor la vestimenta, pero no abusar de tacos o plataformas muy altas o zapatos muy llamativos.

Nunca: Hawaianas.

Jeans : Aunque Versátima no los recomienda para el trabajo, ni aun en los viernes casuales, todo dependerá de su profesión y de los cánones de vestimenta aceptados por su empresa.

Transparencias : Siempre estarán fuera de lugar.

Accesorios : Buen complemento que personaliza el vestuario de una mujer, pero no hay que abusar, mezclando muchos al mismo tiempo.

Infaltable femenino : Un buen blazer, de un largo adecuado y color que no canse para sacarle el máximo provecho y mezclarlo con estilo, tanto con vestidos, como polleras o pantalón.

Infaltable masculino : Un buen traje, siempre a la medida.

Corbata : siempre que tenga una reunión o se presente ante nuevos clientes dentro o fuera de la oficina.

http://www.la2da.cl//Pages/SearchResults.aspx?ST=LA%20PINTA%20EN%20LA%20OFICINA&SF=1&SD=11-06-2012&ED=11-07-2012&RF=&RT=&WD=–%20Todos%20–&NewsID=23901&IsExternalSite=False

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